Moon The Loon: Un lunático inmortal

“Llegué a decirle a la gente que era baterista incluso antes de tener una batería. Era un baterista en mi mente”. Keith Moon

Una noche de 1967 The Who se presentó en el controversial programa de televisión The Smothers Brothers Comedy Hour. La audiencia, agitada por la fuerza de “My Generation”, vio algo más que a Pete Townshend y sus molinos, los tartamudeos intencionales de Roger Daltrey, los dedos de trueno de John Entwistle y la impredictibilidad de Keith Moon. Como siempre, hubo guitarras quebradas, amplificadores pateados, explosiones y mucho humo, aunque esta vez algo más de lo acostumbrado. Todos voltearon hacia Moon. Keith, en su personalidad de Mr. Hyde, se había excedido en la carga de explosivos. La última explosión en su batería no sólo tostó gran parte de la melena de Pete sino que lo dejó con un problema auditivo de por vida. Pero no importaba, a Keith se le perdonaba todo como a cualquier genio incomprendido: había sido el primero en convertir la batería en un instrumento fundamental en una época en la que la sólo era una especie de marcapasos escondido.

Keith Moon sufría de déficit de atención e hiperactividad, desorden de personalidad, era alcohólico y tenía tendencia al vandalismo. No tenía sentido del ridículo y era muy divertido e impredecible. Era un demonio lleno de muecas y gestos, experto en manejar sus propias cejas tan bien como la batería. Aunque sus profesores de colegio lo calificaran como “artísticamente idiota” y con “tendencia a hacerse notar”, el pequeño Keith siguió el camino que trazó su personalidad caótica más que el de una típica escuela británica. Tenía la habilidad del antihéroe que rompe las reglas para crear un estilo único: seguir el ritmo de la línea vocal en lugar del usual contraritmo asociado al bajo y hacer de la improvisación una habilidad innata, un especie de sexto sentido para saber qué tocar y cuando no tocar. Su naturaleza de improvisación tenía algunos secretos mágicos: su poca capacidad de enfoque y atención, el gusto por los riffs del surf rock y la influencia del notable baterista americano de jazz Gene Krupa.

Puedes continuar leyendo esta nota en la edición impresa #13 de Dedomedio.

4 comentarios para “Moon The Loon: Un lunático inmortal”

  1. Genial!! cada vez que escucho Quadrophenia u otros discos de The Who me convenzo de ello. Saludos.

  2. Jajaja ahora estamos con los tributos, excelente artículo.

    Ya nos veremos en el Dedo Medio, jajaja.

    Nos leemos.

  3. INVITAMOS A LA CONVOCATORIA DE LA REVISTA DISCURSIVA Nº 3
    1. Reflexión: artículos y ensayos
    2. Creación: cuento y poesía.
    3. Reseñas: libros publicados en el 2007 y 2008
    4. Humor gráfico
    . El tema para esta edición es Lo rural-urbano en la literatura peruana, el cual se limita a la sección de reflexión y humor.
    . La fecha límite para los envíos: 31 de diciembre de 2008. . . La publicación de los resultados: el 18 de enero de 2009.
    SALUDOS

  4. Hola, sé que no viene muy a cuento comentarte esto aquí pero no sabía cómo contactar contigo de otra manera.
    Soy Edu, del equipo de organización del Festival Eñe. Quería comentarte que los próximos 13 y 14 de noviembre un sueño de nuestra revista se hará realidad: celebraremos un festival en el que el Círculo de Bellas Artes de Madrid se convertirá en el lugar para festejar la literatura.
    El Festival Eñe reunirá a más de 70 escritores, editores, creadores, músicos, cineastas… para hablarnos de libros, actualidad y celebrar las letras. Lo hará con un programa en el que las ideas se mezclarán con las lecturas, las lecturas con la música, la música con el aprendizaje y, todo ello, con la fiesta. Algunos de los autores que participarán en el festival son: Álvaro Pombo, José Antonio Marina, Antonio Gamoneda, Chema Madoz, Agustín Fernández Mallo, Soledad Puértolas, Jorge Herralde, Javier Cercas o Vicente Molina Foix, entre otros. Si quieres más información pásate por http://www.revistaparaleer.com/festival-ene
    Esperamos que puedas venir, luego no digas que no te lo avisamos…
    ¡Saludos!

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