Hoy leí una excelente comparación entre una canción de Jorge Drexler y el secreto de un relato eficaz: “…Un faro quieto nada sería, guía mientras no deje de girar. No es la luz, lo que importa en verdad son los doce segundos de oscuridad. En esos segundos de oscuridad debe contenerse la historia verdadera.” (Miguel Ángel Muñóz). Es la síntesis caviar de cualquier teoría sobre narrativa corta: la explicación del viaje guiado que todo relato debe otorgar.
12 segundos de oscuridad
Gira el haz de luz
para que se vea desde alta mar.
Yo buscaba el rumbo de regreso
sin quererlo encontrar.
Pie detrás de pie
iba tras el pulso de claridad
la noche cerrada, apenas se abría,
se volvía a cerrar.
Un faro quieto nada sería
guía, mientras no deje de girar
no es la luz lo que importa en verdad
son los 12 segundos de oscuridad.
Para que se vea desde alta mar…
De poco le sirve al navegante
que no sepa esperar.
Pie detrás de pie
no hay otra manera de caminar
la noche del Cabo
revelada en un inmenso radar.
Un faro para, sólo de día,
guía, mientras no deje de girar
no es la luz lo que importa en verdad
son los 12 segundos de oscuridad.
Para que se vea desde altamar.
Por Jorge Drexler.








